Viajando 2,700 Millones de Años Atrás: Los Secretos que Guardan las Rocas Más Antiguas de la Tierra

¿Qué aspecto tenía la Tierra hace más de 2,700 millones de años? Esa pregunta, que parece sacada de una novela de ciencia ficción, tiene respuesta en fragmentos de roca que aún sobreviven en lugares como el centro de India. Los llamamos cinturones de rocas verdes (o greenstone belts, en inglés), y son auténticas cápsulas del tiempo que conservan información sobre cómo se formaron los primeros continentes de nuestro planeta. Un nuevo estudio publicado en 2026 en la revista científica Geochemistry analiza uno de estos cinturones — el Cinturón de Rocas Verdes de Prithvipur, ubicado en el Cratón Bundelkhand, India — y sus hallazgos nos cuentan una historia fascinante sobre la dinámica de la Tierra primitiva. ¿La protagonista de esta historia? Una poderosa pluma mantélica que surgió desde las profundidades del manto terrestre.

Para entender la importancia de este descubrimiento, hay que conocer brevemente qué es una pluma mantélica. Imagina el manto de la Tierra como una olla de melaza muy espesa que, en tiempos geológicos, se mueve lentamente. En algunos lugares, bolsas de roca más caliente ascienden desde lo profundo — hasta 660 km de profundidad en la zona de transición del manto — formando lo que los geólogos llamamos «plumas». Cuando estas plumas llegan a la superficie, pueden generar enormes erupciones volcánicas y, con el tiempo, construir corteza continental. Eso es exactamente lo que ocurrió hace aproximadamente 2,690 millones de años en la región que hoy conocemos como el centro-norte de India, y las rocas de Prithvipur son testigos mudos — pero elocuentes — de ese evento extraordinario.

El equipo de investigación, liderado por científicos de la Universidad de Benarés Hindú (BHU) en India e integrado por especialistas de México, Brasil y Japón, analizó dos tipos de roca volcánica presentes en el cinturón: basaltos de alto magnesio (high-Mg basalts) y basaltos típicos. ¿Por qué son importantes? Porque cada uno registra una parte distinta del proceso de fusión de la pluma. Los basaltos de alto magnesio se formaron en las profundidades más calientes del núcleo de la pluma, a unos 160 km de profundidad y temperaturas de hasta 1,522 °C. Los basaltos comunes, en cambio, se generaron en los bordes más fríos y superficiales de la misma pluma, a unos 22 km de profundidad y temperaturas algo menores. Usando isótopos de samario y neodimio (Sm-Nd) — técnica que funciona como un reloj geoquímico que marca la edad y origen de los magmas — los investigadores demostraron que estas rocas provienen de fuentes mantélicas con composiciones muy distintas, lo que nos habla de una heterogeneidad significativa en el manto terrestre durante el Eón Arcaico.

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que los datos geoquímicos e isotópicos apuntan a un escenario geológico híbrido: las rocas de Prithvipur no encajan perfectamente ni en un modelo de «solo plumas mantélicas» ni en uno de «solo subducción de placas». En cambio, sugieren que la Tierra arcaica operaba bajo una combinación de ambos procesos — una pluma ascendente interactuando con material litosférico y posiblemente con corteza oceánica en proceso de subducción. Esta conclusión alimenta uno de los grandes debates de la geología moderna: ¿cuándo comenzó la tectónica de placas tal y como la conocemos hoy? La evidencia de Prithvipur apunta a que, hace 2,700 millones de años, la Tierra estaba en una especie de transición, con mecanismos de la tectónica de placas ya activos, pero operando de manera diferente a la actual. Un planeta en proceso de maduración, por decirlo de alguna manera.

Lo que hace especialmente valioso a este trabajo es que el Cinturón de Prithvipur había sido muy poco estudiado en comparación con otros cinturones del mismo Cratón Bundelkhand. Este estudio es el primero en combinar petrografía, geoquímica de elementos mayores y traza, e isótopos de Sm-Nd para este cinturón específico — un esfuerzo de colaboración internacional que pone en el mapa científico una región geológicamente crucial.


Cada dato de estas rocas antiguas nos acerca un poco más a comprender cómo se construyeron los primeros bloques continentales de la Tierra, los mismos sobre los que hoy caminamos. Y aunque los procesos que formaron estas rocas ocurrieron hace casi tres mil millones de años, la historia que cuentan sigue siendo completamente relevante: nos enseña que la Tierra siempre ha sido un planeta dinámico, en constante cambio y evolución. Un planeta vivo, literalmente desde sus inicios.

Referencias:

  • Sahoo, B., Singh, P. K., Kumar, A., Paul, D., Verma, S. K., Oliveira, E. P., Torres Sánchez, D., Dakshita & Ranjith, P. M. (2026). Plume-lithospheric mantle interaction for the origin of Archean mafic–ultramafic volcanics of the Prithvipur Greenstone Belt, Bundelkhand Craton, India: Geochemical and Sm–Nd isotopic constraints. Geochemistry, 86, 126391. https://doi.org/10.1016/j.chemer.2026.126391
  • Bleeker, W. (2003). The late Archean record: a puzzle in ca. 35 pieces. Lithos, 71(2-4), 99-134.
  • Arndt, N. T., Teixeira, N. A., & White, W. M. (1989). Bizarre geochemistry of komatiites from the Crixás greenstone belt, Goias, Brazil. Contributions to Mineralogy and Petrology, 101(2), 187-197.

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